miércoles, 22 de julio de 2026

El microclima de Cádiz


Hablar de Cádiz, es hacerlo de su historia trimilenaria, de su arte, de sus playas, de su gastronomía, de su gente... Pero también es hablar de la bonanza de su clima, verdadero microclima si lo comparamos, no solo con otras provincias andaluzas, sino con localidades de la propia provincia gaditana, como Jerez o los pueblos de la Sierra, incluso, con las poblaciones vecinas de la Bahía de Cádiz, como San Fernando, Puerto Real y El Puerto. Y es que la capital gaditana se podría considerar una isla climática, como reconoce la propia Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), cuyas observaciones a lo largo del tiempo muestran un patrón térmico y de vientos muy particular, distinto al del resto de la provincia. El mar es uno de los factores que más influyen en el clima, y el hecho de estar Cádiz rodeada de mar (una isla prácticamente, tan solo unida a tierra firme a través del tómbolo arenoso de Cortadura que la une a San Fernando), hace que dicha influencia sea aún mayor, gracias, sobre todo, a los vientos procedentes del Atlántico, como los de poniente y del sur, que aportan frescor y humedad, esa brisa marinera tan de agradecer, particularmente en los calurosos meses veraniegos. Esa influencia oceánica provoca una gran estabilidad en las temperaturas, no habiendo grandes contrastes térmicos, como ocurre en otras zonas de Andalucía o del resto de España, oscilando las variaciones diarias muy pocos grados, con mínimas de 22 a 24º C. y máximas en general de 26 a 30º C., superándose esta última temperatura en contadas ocasiones, y donde las olas de calor son menos intensas que en el interior de Andalucía, donde se llegan a superar los 40 y 45º C., mientras que en Cádiz las temperaturas son equiparables a las que se registran en la costa gallega o cantábrica. Los vientos son otro de los factores clave que condicionan el clima gaditano, frescos y húmedos los del oeste y del sur, secos y cálidos los del este, como el característico viento de levante, que, cuando sopla, bate con fuerza en todo el litoral gaditano. Otro elemento característico del clima gaditano es la humedad, cuyos índices se sitúan, por término medio, entre el 70 y el 80 %, excepto cuando hay levante, al ser un viento seco, a lo que hay que añadir una pluviosidad muy escasa durante el verano.

Por tanto, el mar actúa como un importante regulador térmico, haciendo que los veranos y los inviernos gaditanos sean menos calurosos y menos fríos que en el conjunto de Andalucía, que soplen vientos con gran frecuencia, manteniendo el aire limpio y sin contaminación, y que haya una alta humedad, convirtiendo todos estos factores a Cádiz en una isla climática: estable, suave, ventosa, húmeda y con escasa oscilación térmica. Unas condiciones climáticas realmente inmejorables.



miércoles, 10 de junio de 2026

Oratorio de San Felipe Neri

Lápidas conmemorativas en la fachada
Se trata, sin lugar a dudas, de uno de los lugares más simbólicos y emblemáticos de Cádiz, por el significado político que encierra, como auténtico santuario de la libertad, al haber sido cuna de la primera Constitución española, la de 1812.
Este templo fue construido entre los años l685 y 1719 para albergar a la comunidad filipense, siendo su arquitecto Blas Díaz. De planta elíptica, es una de las escasas iglesias barrocas de este tipo existentes en Andalucía. El retablo mayor, barroco del siglo XVIII, contiene en su hornacina central un Sagrado Corazón, flanqueado por los Patronos de Cádiz, y sobre él un magnífico lienzo de la Inmaculada Concepción, de Murillo, fechada en 1680. En el ático, la imagen de su titular, San Felipe Neri. En la clave del arco del presbiterio destaca un cuadro del pintor Clemente de Torres representando al Padre Eterno. Llama especialmente la atención la gran cúpula encamonada, con tribunas, que cubre el templo, en la que se abren vanos que iluminan su interior. La cúpula original tuvo que ser reconstruida por el maestro Pedro Afanador, debido a los destrozos causados por el terremoto de 1755. Los retablos de las capillas laterales son todos del siglo XVIII, destacando la capilla del sagrario, en el lado izquierdo, realizada en mármol, siendo una de las principales obras barrocas de origen genovés existentes en Cádiz. También es interesante, en la capilla contigua, un altorrelieve con la Adoración de los Reyes y una cabeza de San Juan Bautista en una urna.
Este monumento ha pasado a la historia, como decimos, por haber sido lugar de celebración de las Cortes de Cádiz, que promulgaron la primera Constitución política española el 19 de marzo de 1812, de ahí que se la conociera popularmente como La Pepa. En la cripta yacen los restos de algunos de los diputados participantes en las mismas.
Del exterior, lo más llamativo son las numerosas lápidas conmemorativas que adornan la fachada del templo recordando tan importante acontecimiento, colocadas con motivo del primer y segundo centenarios de la Constitución gaditana, correspondiendo la mayoría de las lápidas al primero de ellos.

Cúpula con tribunas


jueves, 14 de mayo de 2026

Origen de Cádiz


A modo de resumen, este vídeo (1) hace un interesante recorrido por los orígenes y la historia antigua de Cádiz, una ciudad fundada por los navegantes fenicios en el año 1104 a. de C., según las fuentes griegas y romanas, una fecha, por el momento, sin confirmar por la arqueología, pues los restos arqueológicos más antiguos hallados hasta la fecha pertenecen al s. IX a. de C. El vídeo muestra cómo los fenicios fundaron Gadir en un archipiélago formado por dos islas, separadas ambas por un canal, construyendo en una la ciudad y en la otra un templo dedicado al dios Melkart, cuyo culto se mantendría durante mil años, bajo fenicios, cartagineses y romanos, adoptando por éstos el nombre de Hércules. Gadir se convierte en una ciudad portuaria próspera, dedicada al comercio y a la pesca, desarrollando una intensa actividad mercantil, particularmente con la vecina Tartessos, civilización asentada en el sur peninsular y sobre la que Gadir y los comerciantes fenicios, atraídos, sobre todo, por su riqueza minera, ejercerán una gran influencia. Pero la caída de la metrópolis, Tiro, en manos de Babilonia en el siglo VI a. de C. favorecerá que la otra gran colonia fenicia del norte de África, Cartago, se haga con el control del Mediterráneo occidental, integrándose Gadir en el nuevo imperio cartaginés. Éste se mantendrá hasta la irrupción de la poderosa Roma, vencedora en las guerras púnicas sobre Cartago, siendo el dominio romano una época de gran esplendor para Gades, así denominada a partir de ahora, gracias a la importancia de su puerto y al poder e influencia de los Balbo, familia gaditana gobernante, impulsores del desarrollo urbanístico de la ciudad, y amigos y aliados de Julio César y de Augusto.
Un vídeo, pues, que nos acerca a los orígenes de la considerada, tradicionalmente, como ciudad más antigua de Occidente, y que aún sigue estando habitada.

(1) Vídeo del Canal de Youtube Postales del Pasado.

viernes, 30 de enero de 2026

El año de Manuel de Falla

En este 2026 se conmemora un doble y especial aniversario: el 150 aniversario del nacimiento, en Cádiz, del más universal de los compositores españoles, Manuel de Falla y Matheu, y, al mismo tiempo, el 80 de su fallecimiento, ocurrido en Argentina, donde se hallaba exiliado. Nacido en la gaditana Plaza de Mina el 23 de noviembre de 1876 en el seno de una próspera familia de comerciantes, recibió una formación musical desde muy niño, frecuentando los círculos culturales de la ciudad, como la casa del pintor y mecenas local Salvador Viniegra, a quien dedica una de sus primeras composiciones para piano y violonchelo. Tiempo después, se trasladaría a Madrid para continuar con su formación, aunque sin perder el contacto con su tierra natal. En la capital madrileña, se interesaría por la tradición musical española, como la zarzuela y el cante jondo. En París, su siguiente escala, conocería a músicos de la talla de Claude Debussy, Maurice Ravel e Igor Stravinsky, que ejercerían una gran influencia en su música, así como a los españoles Isaac Albéniz y Enrique Granados. De vuelta a España, en 1920 establecería su residencia en Granada, donde entablaría amistad con Federico García Lorca, junto con otros artistas. Nombrado académico de la Real Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes de Cádiz y de la de Bellas Artes de Granada, sería declarado hijo predilecto de Cádiz e hijo adoptivo de Guadix. A finales de 1930, realizó un viaje a la capital gaditana, visitando el islote de Sancti-Petri, lugar donde estaría ubicado el Templo fenicio de Hércules, lugar que le serviría de inspiración para la composición de su obra póstuma, La Atlántida

Casa natal de Manuel de Falla

Tras la proclamación de la Segunda República en abril de 1931, de la que se mostraría partidario, criticó la quema de iglesias que llevaron a cabo las fuerzas revolucionarias, afectándole, especialmente, la quema de iglesias en Cádiz, como él mismo llegó a afirmar. Finalizada la Guerra Civil, y ante el ambiente bélico en Europa, decide irse a vivir a Argentina en octubre de 1939, pese a los intentos del gobierno de Franco para que se quedara en España. Finalmente, la noche del 13 de noviembre de 1946 fallecía Manuel de Falla en Alta Gracia, en la provincia argentina de Córdoba. Sus restos mortales fueron traídos a Cádiz, su ciudad natal, siendo recibidos, además de por los familiares y las distintas autoridades civiles y eclesiásticas, por José María Pemán, quien impulsó y tuvo un papel decisivo en dicho traslado, enterrándose en la cripta de la catedral gaditana.

Falla compondría para distintos géneros musicales: voz y piano, música de cámara, ballet, opera y zarzuela. La impronta de Cádiz, ciudad abierta al mar y cosmopolita, se deja sentir en su obra, marcada por esa mezcla de raíces populares y sensibilidad europea, combinando la esencia del folklore andaluz con lo modernista. Obras como El amor brujo, El sombrero de tres picos, Fantasía Bética, Noche en los jardines de España, La vida breve o El retablo de Maese Pedro, son referentes esenciales del repertorio musical español y mundial. La Atlántida, que no llegaría a terminar por sobrevenirle la muerte, simboliza la búsqueda de una síntesis espiritual entre culturas, obra que acabaría su discípulo Ernesto Halffter.

La figura del compositor gaditano está presente en la ciudad que le vio nacer. Así, el Gran Teatro Falla, el Festival de Música Española de Cádiz Manuel de Falla y el Conservatorio Profesional de Música, que también lleva su nombre, recuerdan su figura.


Tumba de Manuel de Falla, en la cripta de la Catedral de Cádiz

miércoles, 17 de septiembre de 2025

El saqueo anglo-holandés de Cádiz (2): Consecuencias

Cádiz durante el saqueo. A la derecha, varios
soldados disparan contra la Virgen situada sobre
la puerta de acceso a la villa medieval
Ya vimos en el artículo anterior cómo una flota anglo-holandesa invadía y saqueaba Cádiz en el verano de 1596, en el contexto de la guerra entre España e Inglaterra. Ahora vamos a ver las trágicas consecuencias que trajo consigo este saqueo. 
Se estima que perecieron unas 2.000 personas entre civiles y militares, en una ciudad de 6.000 habitantes, es decir, un tercio de la población sucumbió ante este devastador ataque. Las pérdidas económicas, por su parte, fueron cuantiosas, estimándose en unos cinco millones de ducados, principalmente por la pérdida de la flota y de los cargamentos destinados a las Indias, además de por los bienes robados a los propios gaditanos. Las consecuencias económicas sobrepasaron el ámbito local, hasta el punto de declararse el Estado en quiebra ese mismo año. El destrozo patrimonial fue enorme, siendo pasto de las llamas una gran cantidad de edificios entre casas, alrededor de 300, equivalente, aproximadamente, a la mitad de la ciudad; iglesias, como las de Santa Cruz o Catedral Vieja, Santiago y San Francisco, y edificios públicos. Esta destrucción es causa de que apenas se hayan conservado en Cádiz construcciones anteriores a dicha fecha, excepción hecha de algunos restos arquitectónico de la propia Catedral, que se salvaron de la quema, y del teatro romano, gracias a que en aquella época aún no había sido descubierto, oculto bajo la alcazaba y el barrio del Pópulo. Para defenderse de futuros ataques y saqueos, se procedió a fortificar la ciudad, con la construcción de murallas y castillos, encargándose de las obras el ingeniero militar Cristóbal de Rojas. 

Lienzo de la Santísima Trinidad con las marcas
de las cuchilladas que le dieron los ingleses
El saqueo también tuvo su reflejo en la literatura, de la mano de Cervantes, quien lo inmortalizó en dos obras: una novela ejemplar, La española inglesa, que relata la historia de una gaditana que es secuestrada por un caballero inglés durante el saqueo y llevada a Inglaterra, donde se casa con un hijo suyo, y un soneto titulado Vimos en julio otra Semana Santa, que transcribo más abajo.
Las huellas del saqueo aún son visibles en nuestros días; así, en un retablo de la iglesia de Santiago de Cádiz, donde en un lienzo de la Santísima Trinidad quedaron las marcas de las cuchilladas que le hicieron las tropas invasoras, las cuales también tirotearon una imagen de la Virgen del Populo situada en una hornacina sobre una de las puertas de la muralla que daba acceso a la villa medieval, como se puede apreciar en la imagen superior, quedando marcados en el lienzo los impactos de las balas, aunque, posteriormente, se cubrieron para disimularlos.


Fuente: ciudadseva.com


martes, 9 de septiembre de 2025

El saqueo anglo-holandés de Cádiz

Mapa de la Bahía de Cádiz en el siglo XVII

A finales del siglo XVI el enfrentamiento entre la católica España, principal potencia mundial del momento, y la protestante Inglaterra, dispuesta a arrebatarle ese poder, iba en aumento, estallando la guerra entre ambos países entre los años 1585 y 1604. Los corsarios ingleses no dejaban de atacar las costas españolas y hostigar los galeones cargados con las riquezas procedentes de las colonias americanas; la Corona inglesa, además, apoyaba a los Países Bajos, también en guerra con España. Ante esta situación, Felipe II decidió invadir Inglaterra, para lo cual armó una flota en aguas de la bahía de Cádiz, que fue destruida en 1587 por el pirata Francis Drake, a las órdenes de Isabel I de Inglaterra, y un año después la Armada Invencible también sucumbía en su intento de conquistar este país, debido, principalmente, a las adversas condiciones meteorológicas.
Cádiz se había convertido en una ciudad próspera y cosmopolita, gracias al tráfico comercial con el Nuevo Mundo, en donde se habían establecido colonias de mercaderes de distintas procedencias, atraídos por la actividad de su puerto, convirtiéndose, de esta manera, en objetivo prioritario de los ingleses en su lucha contra España, atacando la ciudad en diversas ocasiones, como en el verano de 1596. En la madrugada del domingo 30 de junio, una poderosa armada anglo-holandesa, compuesta de 170 naves y 20.000 hombres, al mando del almirante Charles Howard, Lord Effingham, con fuerzas terrestres comandadas por Robert Deveroux, Conde de Essex, y sir Walter Raleigh, se presentaba en aguas gaditanas, pese a los intentos del almirante Álvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz, por impedirlo. La flota de guerra española fondeada en la Bahía, compuesta de 40 navíos, más la flota de Indias, se refugió en la inmediata Puerto Real. A primeras horas de la tarde, un ejército de dos mil ingleses desembarcaban en la playa de Puntales sin encontrar apenas resistencia, pues los 600 infantes y 300 jinetes encargados de la defensa, procedentes de Jerez, al mando del corregidor Antonio Girón, pronto se dieron a la fuga. Mientras una parte de las fuerzas atacantes se dirigía hacia el Puente de Zuazo, en San Fernando, otra lo hacia en dirección a Cádiz, ocupándola y saqueándola. Numerosas casas, iglesias y edificios públicos fueron incendiados, dedicándose las huestes inglesas al pillaje. Alonso Pérez de Guzmán, duque de Medina-Sidonia, máxima autoridad en la región, ordenó la destrucción de las naves españolas para evitar que cayesen en poder de las fuerzas enemigas, habiendo también mandado refuerzos desde distintas poblaciones de la provincia, como Jerez, Arcos, Medina Sidonia o Chiclana, entre otras, para hacer frente a británicos y holandeses. No obstante, la desorganización y descoordinación entre los responsables de la defensa de la villa, fue causa de la derrota, a lo que habría que añadir el pésimo estado de las fortificaciones, faltas de mantenimiento. Se pactó la salida de los habitantes de Cádiz, que tuvieron que abandonar la ciudad con lo puesto, a cambio de un rescate de ciento veinte mil ducados y la liberación de prisioneros ingleses, quedando como rehenes de los atacantes algunos personajes relevantes y autoridades de la ciudad, en garantía del pago del rescate, como el propio corregidor ya citado, Antonio Girón, y el presidente de la Casa de Contratación de Indias, Pedro Gutiérrez Flórez, no siendo liberados hasta varios años después.

La flota anglo-holandesa atacando Cádiz
Aunque Cádiz sufrió otros ataques enemigos a lo largo de su historia, éste fue el más devastador de todos, hasta el punto de plantearse el abandono de la ciudad y el traslado de la población al Puerto de Santa María, optándose, finalmente, por defenderla y fortificarla adecuadamente, siguiendo el proyecto, entre otros, del ingeniero militar Cristóbal de Rojas. Los conquistadores estuvieron a punto de quedarse en la ciudad, ocupándola de forma permanente, con lo que se habría convertido en la primera colonia británica en España antes de Gibraltar, pero, finalmente, decidieron retirarse, lo que tendría lugar el 15 de julio, dejando tras de sí un panorama de muerte y desolación. En un próximo artículo referiremos las nefastas consecuencias de este saqueo, del que la ciudad tardaría en recuperarse.

sábado, 10 de agosto de 2024

Batalla del Trocadero

Batalla del Trocadero
Con motivo de los Juegos Olímpicos que se están celebrando en París, ha cogido cierto protagonismo un espacio público de la capital francesa, la Plaza del Trocadero, nombre cuyo origen, posiblemente, desconozcan muchos parisinos y turistas que visitan la ciudad. Llamada así desde principios del siglo XIX, recuerda una batalla que tuvo lugar en la Bahía de Cádiz, concretamente en la isla del Trocadero,  en el término municipal de Puerto Real, en el año 1823, cuando el ejército francés, al mando del Duque de Angulema, conocido como los Cien Mil Hijos de San Luís, invadió España para liberar y reponer en el trono absoluto al rey Fernando VII. Retenido en Cádiz por el gobierno liberal, a donde se había refugiado huyendo del invasor francés, se llevaba a cabo de esta manera el mandato del Congreso de Verona por el que las potencias absolutistas de Europa pretendían erradicar el liberalismo del continente. El día 31 de agosto de dicho año, los franceses asaltaban por sorpresa y tomaban el fuerte del Trocadero, causando numerosas bajas entre los defensores españoles, desde cuyos muros sitiarían y bombardearían la capital gaditana, como ya ocurriera unos años antes durante la invasión napoleónica, consiguiendo, finalmente, derrotar al gobierno constitucional, liberar al rey, el cual embarcó en una barcaza con dirección al Puerto de Santa María, y ocupar la capital gaditana. De esta forma, se ponía fin al Trienio Liberal, iniciado en 1820, y comenzaba una época de represión absolutista conocida como Década Ominosa, que se prolongaría hasta la muerte del monarca en 1833.


miércoles, 15 de mayo de 2024

Un gaditano entre los fundadores de la ciudad californiana de Los Ángeles

Placa recordando la vida de José F. de Velasco y Lara
Un gaditano, de nombre José Fernando de Velasco y Lara, nacido en 1731, fue uno de los fundadores y primeros pobladores de las ciudades californianas de Los Ángeles y Santa Bárbara, a finales del siglo XVIII, pero no lo hizo como descubridor o explorador, como sí hicieron otros tantos españoles desde tiempos del descubrimiento de América, recorriendo las nuevas tierras y fundando pueblos y ciudades a lo largo y ancho del continente americano, sino de forma fortuita y circunstancial, según revela una investigación histórica llevada a cabo. De viaje por Méjico por razones de trabajo, creyendo que su mujer, Antonia Bravo, había fallecido, contrae segundas nupcias con una nativa llamada María Antonia Campos. Pero al llegarle noticias de que su primera esposa seguía viva, delito castigado con la muerte, decide enrolarse en una expedición militar por la Alta California para escapar de la justicia y de su cuñado que le andaba buscando, estableciéndose en julio de 1781 con su segunda mujer e hijos, junto con otros pobladores, en una zona que sería bautizada con el nombre de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles de la Porciúncula, origen del actual Los Ángeles, en EE.UU., uniéndose al año siguiente con su nueva familia a otra expedición que fundaría la ciudad de Santa Bárbara. Pero, pese al intento de José Fernando de escapar, sería, finalmente detenido y juzgado por la Santa Inquisición, anulándose su segundo matrimonio y siendo condenado al destierro, falleciendo poco después. Una placa en una plaza de Los Ángeles recuerda la vida y la familia de este gaditano desconocido.

Fuente:https://www.diariodecadiz.es/cadiz/historia-gaditano-fundo-Los-Angeles-Santa-Barbara-California_0_1894012278.html

sábado, 20 de abril de 2024

Hallados nuevos restos romanos

Las huellas del pasado gaditano no dejan de salir a la luz con cada nueva obra que se ejecuta en la ciudad, como ha venido sucediendo desde hace décadas, debido a la gran riqueza arqueológica de su subsuelo. Ahora, ha sido en unas obras que se están llevando a cabo en la zona conocida como Los Chinchorros, junto al antiguo cementerio de San José, a escasos metros de la Avenida Ana de Viya, donde ha aparecido un conjunto de enterramientos romanos de incineración del siglo I d.C., junto a diversas estructuras arquitectónicas, como una canalización hidráulica, una pileta y un muro de piedra, conectadas, al parecer, con el acueducto romano que pasaba por las inmediaciones, el cual abastecía de agua a la ciudad de Gades, traída desde los manantiales del Tempul, en la serranía gaditana. Esta canalización se usaría para la realización de rituales funerarios de purificación, habiéndose encontrado también restos alimenticios de origen animal, de cerámica y una urna funeraria con los restos de un niño. 

Estos enterramientos, como los hallados en fechas recientes en Bahía Blanca, formaban parte de la gran necrópolis púnico-romana que se extendía por una amplia zona de extramuros, llegando hasta las actuales Puertas de Tierra, en tanto que la ciudad romana, y antes fenicia, ocupaba lo que hoy es el casco antiguo gaditano. Esta riqueza arqueológica se explica por la propia condición insular que siempre ha tenido Cádiz, tanto en la antigüedad, conformada entonces por dos islas que se fusionaron, como en la actualidad, que ha impedido que la ciudad pudiera extenderse por otras zonas, reutilizando, de esta manera, su limitado espacio urbano a lo largo de la historia, construyendo siempre sobre lo anterior y usando las construcciones antiguas como cantera, de ahí que apenas se hayan conservado grandes edificios, excepción hecha del teatro romano de Gades.

Fuente: diariodecadiz.es 

viernes, 17 de noviembre de 2023

El Meridiano de Cádiz

Todo el mundo conoce o, al menos, ha oído hablar del Meridiano de Greenwich, esa línea imaginaria, perpendicular al ecuador, que cruza el globo terráqueo desde el Polo Norte al Polo Sur y que sirve de referencia para medir la longitud terrestre en grados y establecer el huso horario de cada zona del planeta. Greenwich es un distrito de Londres donde se ubica el Real Observatorio que da nombre al meridiano, referente mundial para determinar las distancia de cualquier lugar del mundo respecto a dicho punto, en virtud del acuerdo alcanzado en una conferencia internacional celebrada en EE.UU. a finales del siglo XIX, también conocido como meridiano cero, meridiano base o primer meridiano.

Pero antes, durante gran parte de los siglos XVIII y XIX, hubo otro meridiano de referencia en España, su imperio colonial y otros países del mundo, el Meridiano de Cádiz. La capital gaditana, a raíz del traslado de la Casa de Contratación y del Consulado de Indias en 1717, sustituyendo a Sevilla en el monopolio del comercio ultramarino, se había convertido en una próspera ciudad y un puerto de primer orden, lo que propició que se estableciera en ella el primer meridiano, cuyo promotor fue el marino y científico español Jorge Juan de Santacilia (1713-1773), quien en 1753 estableció el primer observatorio astronómico de España, ubicado en el desaparecido Castillo de la Villa, sede de la Academia de Guardias Marinas y del propio Meridiano gaditano. De esta manera, los marinos españoles y de otros países que cartografiaban las costas del continente americano y del Océano Pacífico tomaban como referencia en sus cartas náuticas y diarios de navegación el meridiano de Cádiz, el cual estuvo vigente durante más de un siglo, hasta que fue sustituido por el de Greenwich. 

Jorge Juan de Santacilia

Por desgracia, este es un aspecto relevante de nuestra historia apenas conocido y olvidado, circunstancia que viene a paliar en parte un panel informativo sobre el mismo en el escaparate de un edificio frente al muelle de la ciudad. Dicho meridiano recorría, entre otros lugares del casco histórico, además del Castillo, el Ayuntamiento, la Diputación Provincial o las murallas de San Carlos, aunque ninguna línea o placa en el pavimento gaditano o monumento recuerda tan importante acontecimiento histórico, como si ocurre en Londres u otras capitales europeas que también tuvieron  meridiano propio. Sería, din duda, un motivo más que pondría en valor nuestro pasado y nuestro patrimonio.

Para ampliar información, existe un libro titulado El Meridiano de Cádiz, cuyo autor es Miguel Ramos Grosso, publicado en el año 2015.

Vista parcial de Cádiz (s. XVIII). A la derecha, el desaparecido Castillo de la Villa, sede del Observatorio Astronómico, de la Academia de Guardias Marinas y del Meridiano de Cádiz


Panel informativo del Meridiano de Cádiz

sábado, 22 de julio de 2023

Ruta Bética Romana: Cádiz

La Ruta Bética Romana es una ruta turística que recorre diversas poblaciones de las provincias de Córdoba, Sevilla y Cádiz, en la antigua Bética, provincia romana del Sur de Hispania correspondiente a la actual Andalucía, una de las más romanizadas de todo el Mediterráneo, que disponía de importantes recursos agrícolas, pesqueros y mineros que Roma supo explotar durante todo el tiempo de su dominio. La ruta discurre por la antigua Vía Augusta, una de las más importantes, no solo de Hispania, sino de todo el Imperio, que conectaba con la capital romana, de la que Cádiz, antigua Gades, era la etapa final de la misma. La ruta permite conocer el legado romano de cada una de localidades por las que atraviesa, así como otros aspectos de su historia y de su cultura. De Cádiz, se destaca su papel como importante urbe romana, como se puede apreciar por los restos arqueológicos conservados y por las referencias literarias de los autores griegos y romanos, capital de uno de los cuatro territorios en que se subdividía la Bética, el Conventus Gaditanus; a cuyos habitantes les fue concedida la ciudadanía romana. La ruta hace un recorrido por el teatro romano, el segundo de mayor tamaño de Hispania y el más antiguo, la factoría de salazón y los restos del acueducto. Además del período romano, se repasan otros momentos de la historia de Cádiz, como su papel en el descubrimiento de América, de cuyo puerto salieron el segundo y cuarto viajes de Colón, el esplendor económico durante los siglos XVII y, sobre todo, XVIII, al monopolizar el comercio con las colonias americanas, tras el traslado a la ciudad de la  Casa de Contratación, y haber sido cuna en 1812 de la primera Constitución española. Se destaca, igualmente, su urbanismo, monumentos como las murallas o la Catedral y las características torres-miradores, desde las que los comerciantes gaditanos controlaban la llegada de los buques procedentes de ultramar, además de sus fiestas, su gastronomía o sus playas, completándose el recorrido con bellas panorámicas de la ciudad.



sábado, 8 de julio de 2023

La primera fotografía de Cádiz (1840)

Durante el siglo XIX España fue recorrida por los llamados viajeros románticos, escritores, poetas, pintores, fotógrafos o simples aventureros, principalmente ingleses, franceses, alemanes y estadounidenses, como Richard Ford, Lord Byron, Eugène Delacroix, Alejandro Dumas o Gustavo Doré, atraídos por los paisajes, las costumbres y los grandes contrastes del país, dejando reflejadas en sus obras sus impresiones y experiencias. Junto a otras ciudades españolas, Cádiz fue una de las más visitadas por estos precursores del turismo, mostrando su atracción e interés por el urbanismo, la cultura y otros aspectos de la ciudad, como manifestaron en sus escritos, pinturas o fotografías. Uno de  estos viajeros fue Theophile Gautier, escritor francés, autor de Viaje por España, quien, acompañado por el fotógrafo también francés Eugène Piot, estuvo en Cádiz en el año 1840, realizando la primera fotografía o daguerrotipo de la ciudad de la que se tiene constancia, donde se aprecian varias azoteas con pretiles almenados, las típicas torres-miradores y algunos campanarios y cúpulas. El daguerrotipo era un procedimiento fotográfico dado a conocer un año antes por Louis Daguerre, su inventor, que conseguía captar y fijar la imagen sobre una placa de cobre recubierta de plata, obteniendo, de esta forma, las primeras fotografías de la historia.

La intensidad y el brillo de la luz gaditana, reflejada en el blanco de las casas o en el azul del mar y del cielo, llama la atención de Gautier, al igual que del resto de artistas que visitaban Cádiz, y esa imagen es la que quiere captar, como describe él mismo: el azul era el cielo repetido en el mar; el blanco la ciudad misma... Hay terrazas y abundan los torreones, los miradores, y algunas veces las cúpulas. El efecto es extraordinariamente pintoresco. Todo está enlucido con cal. Es la misma imagen que podemos seguir viendo en nuestros días en muchas de las azoteas del casco antiguo gaditano.

Fuentes:
Cita textual: https://www.diariodecadiz.es/
Imagen: Fundación Getty (EE.UU).

domingo, 4 de junio de 2023

El submarino amarillo

Hoy domingo finaliza la Primera División de la Liga Española de Fútbol, en la que varios equipos de la parte baja de la clasificación se juegan la permanencia o el descenso a Segunda, ocupando la tercera plaza que aún queda por dilucidar, descendidos ya Español y Elche. Son seis los equipos implicados: Cádiz, Getafe, Valencia, Almería, Celta y Valladolid, con una escasa diferencia de puntos entre ellos. Una vez más, el Cádiz C.F., el Submarino Amarillo, como es conocido, se juega el todo o nada, aunque es verdad que parte con cierta ventaja respecto a los otros equipos, pues le basta el empate para asegurarse la permanencia, dependiendo, por tanto, de sí mismo. El apodo de Submarino Amarillo se lo ganó a pulso el equipo en los años 80, debido a las continuas subidas y bajadas a Primera y Segunda División, jugando a caballo entre ambas, emergiendo un año a la superficie de la Primera División o hundiéndose otro en las profundidades de la Segunda División, como los submarinos de verdad, pero siempre resurgiendo el equipo de sus cenizas y contando con el apoyo de su afición. Esperemos, pues, que, como en tantas otras ocasiones, vuelva a salir a flote y continúe un año más en la categoría de oro del fútbol español. Vaya, pues, desde esta página mi ánimo y apoyo al equipo cadista.

Más información sobre la historia del apodo Submarino Amarillo
https://www.cadizcf.com/noticias/resena-historica-vuelve-el-autentico-y-genuino-submarino-amarillo

sábado, 27 de mayo de 2023

Palabras gaditanas de uso común en España: "Chirigota" (2)

En este segundo artículo sobre palabras gaditanas de uso común en España, vamos a hablar de la palabra Chirigota, sin duda una de las más usadas y conocidas en el conjunto del país. Da nombre a una de las agrupaciones típicas del Carnaval de Cádiz, junto con el coro, la comparsa y el cuarteto, siendo, quizás, la más popular y la que mejor representa la fiesta gaditana, por el tono jocoso, burlesco y crítico que caracteriza sus composiciones y tipos. El Diccionario de la Lengua Española la define como "el conjunto que en carnaval canta canciones humorísticas", y, según la Wikipedia, "es una agrupación musical coral de carácter carnavalesco que canta principalmente por las calles ofreciendo coplas humorísticas a la ciudad". La palabra se usa como sinónimo, o con un sentido similar, al de broma, burla, chanza, cachondeo, o como algo que produce gracia o es chistoso.

La chirigota ha ido evolucionando con el tiempo y en la actualidad se compone de entre siete y doce miembros, cuyas voces van acompañadas de bombo, caja, pito y dos guitarras, tratando en sus coplas, fundamentalmente, asuntos locales y de actualidad. Existen dos modalidades de chirigota, las oficiales, que participan en el concurso de agrupaciones del Gran Teatro Falla, y las callejeras o ilegales, formadas por familiares o grupos de amigos, que con sus tipos, disfraces y coplas picantes, mordaces e ingeniosas, animan las calles de la ciudad, constituyendo una de las más genuinas formas de participación del pueblo gaditano en la fiesta carnavalesca. 

La personalidad y peculiaridad del carnaval gaditano ha conseguido exportar algunos de sus elementos más característicos, como la chirigota, que otros carnavales han adoptado e integrado en sus fiestas.

sábado, 29 de abril de 2023

Palabras gaditanas de uso común en España: "Cursi" (I)

Como complemento al último artículo publicado en esta página, titulado El habla gaditana, que trataba de la particular manera de hablar y de expresarse los gaditanos, con palabras y expresiones propias de Cádiz, algunas de las cuales han traspasado los límites de la ciudad y son de uso común en el resto de España, vamos a referirnos en éste y en próximos artículos a esas palabras gaditanas que ya forman parte del diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Uno de ellas es la palabra cursi, que tiene un curiosa historia, y que el diccionario define como la persona que pretende ser elegante y refinada sin conseguirlo, o la cosa que, con apariencia de elegancia o delicadeza, es pretenciosa y de mal gusto. 

Según el escritor e investigador gaditano Ramón Solís (1923-1978), citado por el profesor Pedro Payán Sotomayor, en su libro El Habla de Cádiz, esta palabra tendría su origen en el Cádiz liberal de la primera mitad del siglo XIX, en un contexto de decadencia de la burguesía gaditana: Pronto habría de surgir en la ciudad de Cádiz otra nueva palabra que incorporar el diccionario de la lengua española: la palabra "cursi". La palabra "cursi" surge en Cádiz en los años de esplendor liberal, durante la regencia de María Cristina (…). Es curioso que este término naciera en la Facultad de Medicina, centro simbólico de una clase media que desplazaba a la burguesía y la ridiculizaba. Ampliando esta información, Solís también hace referencia a un artículo de la revista gaditana La Estrella del año 1842, titulado Un cursi, donde se define con detalle este tipo, coincidiendo con el significado que tiene hoy día. El origen concreto estaría, pues, en una coplilla que unos estudiantes de Medicina habían dedicado a las hijas de un sastre francés avecindado en Cádiz, apellidado Sicourt, con la intención de mofarse de sus llamativos vestidos, cuyo estribillo decía: Las niñas de Sicourt, Sicourt, Sicourt, Sicourt..., dando lugar su repetición al sonido cursi. Se da la circunstancia de que en un teatro de Madrid se estrenaba en 1899 una obra del autor gaditano Javier de Burgos, titulada La familia Sicur, ambientada en Cádiz, que también señalaba a este apellido como origen de dicha palabra.

Para el historiador gaditano Adolfo de Castro (1823-1898), en cambio, la palabra habría surgido de las representaciones de un teatrillo de títeres llamado de la Tía Norica, creado a finales del siglo XVIII (conservado actualmente en el Museo de Cádiz), cuyas representaciones tenían lugar en un teatro existente en la actual calle Compañía a mediados del siglo XIX, derivando la palabra cursi del nombre de uno de los personajes, don Reticurcio, un médico, vestido de manera estrafalaria, que atendía a la Tía Norica, postrada en una cama tras haber sido corneada por un toro. La palabra se empezó a usar entre los gaditanos para referirse a aquellas personas ridículas o cosas que se creen elegantes, como sucedió en una tertulia de señoras de una casa gaditana, donde opinando sobre unas telas que una de las señoras había comprado a un mercader, una de ellas comentó que no había visto cosa más cursi en el mundo, contrayendo el nombre Reti-curci-o en la palabra cursi, tertulia donde el propio Castro, según cuenta, habría estado presente. De esta forma, se originaba en el Cádiz del siglo XIX un término de uso corriente en la lengua española.

Fuente

El Habla de Cádiz, de Pedro Payán Sotomayor. Quorum Libros. Sexta Edición revisada, 1997.

Diario de Cádiz, 5/12/2021


sábado, 1 de abril de 2023

El habla gaditana

Esta semana se ha celebrado en Cádiz el Congreso Internacional de la Lengua Española, que ha reunido a numerosos académicos y especialistas de los países de habla hispana para tratar el presente y futuro de nuestro idioma común, evento inaugurado por el Rey de España en el Gran Teatro Falla. La elección de Cádiz para este Congreso, que en principio se iba a celebrar en Perú, ha sido una decisión acertada por los lazos históricos que la unen con los países hispanoamericanos y por razones lingüísticas y culturales, que, además, ya contaba con la experiencia de haber organizado una Cumbre de Estados Iberoamericanos con motivo de los actos de celebración del Bicentenario de la Constitución de 1812. Y lo es porque en esta ciudad la lengua española se entiende y se habla a la manera andaluza, pero, sobre todo, a la manera gaditana, con palabras y expresiones propias de aquí, que el pueblo gaditano, con su ingenio y su espontaneidad, ha ido creando a lo largo del tiempo, unas veces alterando su fonética; otras, dándole un significado nuevo o distinto al original, o creándolas directamente. El habla de Cádiz, entendida como una manera de ser y de sentir del gaditano, es un patrimonio inmaterial de gran riqueza y valor, como lo son el Carnaval, cuyas letrillas se nutren, a menudo, de esos vocablos y expresiones, o el arte flamenco. Palabras como bastinazo, casapuerta, culiparlante, cursi, chirigota, liberal, manolete, picha, piriñaca, quillo, refino, etc., o frases como Más se perdió en Cuba, Vámonos que nos vamos o tan conocidas como Viva La Pepa, y muchas más que el profesor Pedro Payán Sotomayor recoge en su obra El Habla de Cádiz, explicando el origen y el significado de cada una de ellas, algunas de las cuales han traspasado los límites de la ciudad y ya son conocidas en el resto de España, habiendo sido incluidas en el Diccionario de la Lengua Española.

domingo, 19 de marzo de 2023

Santuario de la Libertad

Monumento a las Cortes de Cádiz

Hoy, 19 de marzo, es un día especial para Cádiz porque se conmemora el aniversario de un acontecimiento político trascendental en la historia de España,, cual es la promulgación de la Constitución de 1812. Un texto que definía una nueva forma de organizar el Estado y recogía un conjunto de libertades, que los legisladores y diputados, principalmente liberales, discutieron y redactaron durante las sesiones de Cortes con el propósito de integrarlas en la vida pública de la nación española, una gran labor si se tiene en cuenta el poder que aún conservaba en aquellos años el Absolutismo y el Antiguo Régimen en España y otros países de Europa, que la revolución francesa había combatido a finales de la centuria anterior, poniendo las bases del Nuevo Régimen. Las Cortes de Cádiz cogieron el testigo de esta transformación política y social, aunque adaptándola a la realidad española, dando, así, a luz a la Libertad en nuestro país, entendida como un derecho fundamental de las personas frente a la tiranía del poder absoluto: libertad de pensamiento, de expresión, de prensa, separación de poderes, monarquía constitucional entre otros proyectos, sin duda, avanzados para la sociedad de aquella época. Y era normal que esta gran empresa tuviera lugar en suelo gaditano, no solo porque era el único territorio español, junto con la vecina San Fernando, libre de la ocupación napoleónica, en donde buscaron refugio muchos españoles que huían del invasor, sino, sobre todo, por su pueblo, por el carácter del gaditano, abierto, liberal, cosmopolita, culto, por cuyo puerto no solo entraban mercancías de las colonias españolas y de otras partes del mundo, sino también aires de libertad, nuevas ideas que traían los comerciantes de otras naciones de Europa que aquí se establecieron y, en muchos casos, echaron raíces. Existía en el pueblo gaditano ese sustrato, ese caldo de cultivo, que facilitó la ingente labor de los diputados, españoles y americanos, aquí reunidos, y que se manifestaba, por ejemplo, en la propia asamblea de las Cortes en el Oratorio de San Felipe Neri, asistiendo a las reuniones como público desde las balconadas y tribunas superiores del templo, aplaudiendo o abucheando, según las propuestas o asuntos debatidos por los representantes políticos en las distintas sesiones, o discutiendo sobre dichos asuntos en las tertulias y cafés. Por ello, la Constitución de 1812, modelo de otras europeas y americanas, el pueblo gaditano la sentía como propia, de ahí que fuese conocida popularmente como La Pepa. Porque lo que ella representaba, la libertad, era, y sigue siendo, protagonista de su manera de pensar, de su cultura, de sus fiestas y tradiciones. 

sábado, 21 de enero de 2023

Nuevos hallazgos púnicos y romanos

Enterramientos de Bahía Blanca
Los últimos hallazgos realizados en un solar de la barriada gaditana de Bahía Blanca ponen de relieve, una vez más, la gran riqueza arqueológica de Cádiz, donde cualquier nueva obra que se ejecute saca a la luz los restos de su remoto pasado, ocultos durante siglos o milenios en el subsuelo, una constante que se ha venido repitiendo a lo largo del tiempo, pero, especialmente, en las últimas décadas con la construcción de viviendas y otros edificios: restos de construcciones, necrópolis, abundantes ajuares compuestos de metales preciosos, cerámicas, objetos diversos, restos óseos, etc., que hablan de la importancia de Cádiz en la Antigüedad, tanto por la cantidad como por la calidad de los restos hallados. Bahía Blanca forma parte de extramuros de la ciudad, lo que aquí conocemos como Puertatierra, la parte moderna, que, en aquella época, era la zona de enterramiento de fenicios, púnicos y romanos, la gran necrópolis, que tantos restos arqueológicos ha deparado y sigue deparando, algunos de la importancia de los sarcófagos antropoides del Museo Arqueológico de Cádiz, donde también se expone una gran colección de piezas halladas en las distintas excavaciones realizadas; mientras que la urbe propiamente dicha, la Gadir fenicia primero y el Gades romano después, se situaba en lo que hoy es el casco antiguo, cuyo subsuelo está plagado de restos de esas antiguas civilizaciones, muchos de ellos aún por descubrir, y otros que se pueden visitar, como el teatro romano, el yacimiento Gadir, la factoría de salazón romana o el puerto fenicio, entre otros. 

En concreto, en Bahía Blanca han aparecido catorce tumbas púnicas de los siglos V y IV a. de C. realizadas con sillares y mampostería, algunas de ellas sin expoliar, con todo su ajuar completo, entre los que destacan objetos de bronce, de cornalina y de pasta vítrea, junto a los cuales ha aparecido también una necrópolis romana fechada entre los siglos I a.C. y II d.C, con enterramientos de inhumación y de incineración, hallándose entre los ajuares ungüentarios de vidrio, lucernas y cerámicas. Recientemente, se descubrió en un solar cercano un columbario romano, trasladado al Parque Kotinoussa, del que ya informé en un artículo anterior, titulado columbarios romanos, y hace unos años se localizaron varios enterramientos púnicos de la misma época anterior en el solar de la Subdelegación de Gobierno, también en la zona de Bahía Blanca, en muy buen estado de conservación y con un rico ajuar funerario.

Necrópolis púnica de Subdelegación, hallada en 2013
Fuente: www.diariodecadiz.es

sábado, 17 de diciembre de 2022

Cuando la revolución industrial llegó a Cádiz

Vista de Cádiz, de Alfred Guesdon (1853)
En la segunda mitad del siglo XVIII se inicia en Inglaterra la llamada Revolución Industrial con la introducción de la máquina de vapor en los procesos de producción, cambiando la fisonomía de pueblos y ciudades con la aparición de fábricas e industrias con sus chimeneas y del ferrocarril, un fenómeno que se extendería rápidamente por otros países de Europa Occidental y EE.UU., dando lugar a profundas transformaciones sociales y económicas, ya que suponía el paso de una economía basada en la agricultura y la vida rural a otra industrial y urbana, sentando las bases del mundo contemporáneo. Fue un proceso paralelo a los grandes movimientos políticos revolucionarios de la época, como la independencia de EE.UU y la revolución francesa, que supondría el triunfo de la burguesía como clase social dominante, cuyo papel en el siglo XIX sería decisivo. En el caso de España, estos cambios llegarían con retraso, debido a factores estructurales, pero sus efectos se irían notando a medida que avanzaba el siglo, aunque en zonas localizadas de la geografía nacional. 

La Revolución Industrial también llegaría a Cádiz a mediados de este siglo, como se puede observar en un dibujo que el litógrafo francés Alfred Guesdon (1808-1876) realizó durante su visita a la ciudad en 1853, durante su viaje por España, empleando una curiosa técnica consistente en elevar el punto de vista de la imagen, de tal forma que parece hecha desde el aire, ofreciendo, así, una interesante y detallada vista de la ciudad de la epoca. En ella, se aprecian los humos generados por dos chimeneas en el interior del casco urbano, así como los humos procedentes de varios barcos de vapor anclados en aguas de la Bahía.

Las chimeneas pertenecen a dos fábricas que estuvieron situadas en los barrios de Santa María y del Balón. La existente en el primero de los barrios, en la zona izquierda de la imagen, formaba parte de la primera fábrica de gas instalada en la ciudad, construida a base de ladrillos, de unos treinta metros de altura, concretamente en la actual plaza de la Merced, un espacio que había pertenecido al convento del mismo nombre, donde una máquina de vapor producía el gas que se distribuía, a través de una red de tubos de hierro, a las nuevas farolas de gas que el Ayuntamiento había instalado en las calles y plazas gaditanas para mejorar la iluminación nocturna, en sustitución de las antiguas farolas de aceite. Un alumbrado que las autoridades municipales habían inaugurado a finales del año 1846 que, además, podía ser extensible a aquellas viviendas particulares y comercios que lo solicitasen y que estuviesen próximos a la red de abastecimiento, siendo unas viviendas de la calle Sopranis las primeras en disponer de alumbrado de gas. Las compañías Lebón, Grafton y Goldmidt se habían hecho un año antes con la concesión del servicio, haciéndose cargo del mismo años después la empresa Zacheroni y Cía, construyendo unas nuevas instalaciones en extramuros de la ciudad, en la Segunda Aguada, instalaciones que serían ampliadas posteriormente por Lebón, tras hacerse, de nuevo, con el suministro de gas.

Fábrica de Hilados y Tejidos

La otra chimenea, a la derecha de la imagen, era de una fábrica de tejidos construida en el barrio del Balón en el año 1847 por la Empresa Gaditana de Hilados y Tejidos de Algodón al Vapor, S.A., siendo una de las primeras sociedades anónimas existentes en España en el sector textil, con un capital aportado por varios comerciantes y accionistas de casi dos millones y medio de reales. Se trataba de un edificio de ladrillo de cuatro plantas, cuya chimenea tenía una altura de 47 metros, que se elevaba sobre una base cuadrada. Una moderna maquinaria de vapor impulsaba el movimiento de cien telares, dando trabajo la fábrica a más de docientos obreros entre hombres, mujeres y niños, una imagen característica en el trabajo de las fábricas durante el siglo XIX, en donde las condiciones laborales y salariales eran pésimas. Gracias a la nueva industria, la producción textil aumentó considerablemente, aunque en detrimento de los antiguos telares, que vieron reducir su número al no poder competir con aquélla; no obstante, la empresa entraría en quiebra años después, cerrando y dejando en el paro a sus numerosos trabajadores.

La navegación a vapor fue otro de los grandes adelantos tecnológicos de la época, lo que favoreció el tráfico marítimo, tanto de viajeros como de mercancías, al ser un medio de transporte rápido, cómodo y seguro, como se puede apreciar en la imagen, donde algunos vapores aparecen fondeados en la bahia junto a los tradicionales veleros, a cierta distancia del puerto, pues no olvidemos que en aquellos tiempos, debido al poco calado de éste, los buques de mayor tamaño debían fondear aguas adentro. Diversas líneas de Vapores-Correos mantenían bien comunicado Cádiz con otros puertos europeos y americanos, así como con Canarias, Sevilla, Huelva y otros puertos españoles. Había, además, comunicaciones diarias de mañana y de tarde con las otras poblaciones de la Bahía gadiana, El Puerto de Santa María, Puerto Real, San Fernando y La Carraca, comunicaciones que se extendían al interior de la provincia a través de enlaces con líneas de carruajes, que las mantuvo bien conectadas por mar, cuando el ferrocarril aún no había hecho acto de presencia en nuestras ciudades.

Fuente:

https://www.diariodecadiz.es/cadiz/chimeneas-progreso-Cadiz-dibujos-Guesdon_0_1326767662.html

http://calleancha-ars.blogspot.com/2019/02/la-empresa-gaditana-de-hilados-y.html

martes, 18 de octubre de 2022

Estancia en Cádiz del pintor francés Eugène Delacroix

En mayo del año 1832 visitaba Cádiz el pintor romántico francés Eugène Delacroix (1798-1863), autor, entre otros, del famoso lienzo La Libertad guiando al pueblo. Llegaba a bordo de la corbeta francesa La Perle, procedente de Tanger, donde una delegación francesa había llevado a cabo una misión diplomática de su gobierno en Marruecos, pero debido a una epidemia en el país norteafricano, el buque fue obligado por las autoridades sanitarias gaditanas a permanecer en cuarentena anclado en medio de la Bahía. Finalmente, pasados unos días, pudieron desembarcar, alojándose el pintor y la delegación en una posada inglesa situada en la calle San Francisco. Durante su estancia en ella, además de las vistas de Cádiz que realizó desde la cubierta del barco, Delacroix realizó dibujos y acuarelas, en pequeño formato y en un cuaderno de viajes, de calles y plazas, del caserío con sus torres-miradores, del interior de algunos conventos y otros motivos, atraído por la luz de la ciudad, una producción que el pintor guardó en su taller parisino, pero que, tras su muerte, su familia catalogó situando erróneamente estas escenas en ciudades como Tánger, Sevilla o Córdoba, ciudad ésta última que ni siquiera visitó, o, simplemente, cayó en el olvido. Alguna de sus creaciones gaditanas sirvió, incluso, como modelo para otras pinturas posteriores de otros autores y escenarios históricos. El historiador Juan Antonio Vila, en un trabajo de investigación titulado Delacroix: embrujo y luz de Cádiz, ha podido corregir estos errores y dar a conocer estas acuarelas, repartidas en museos como el Louvre o el Thyssen, entre otros. Además de Delacroix, a lo largo del siglo XIX fueron muchos los viajeros románticos, escritores, pintores o fotógrafos que pasaron por Cádiz, en sus viajes por España, reflejando en sus obras sus impresiones sobre la ciudad.

El siguiente vídeo es una recreación histórica de la visita a la ciudad de Eugène Delacroix, presentado en el Festival de Cine Documental  Alcances de Cádiz 2022:

https://www.youtube.com/watch?v=dV7FuDJhgtc

Patio interior calle San Francisco


Plaza y Convento de San Francisco

Plaza de los Pozos de las Nieves, actual Argüelles

Interior del Convento de Santo Domingo

Vista de Cádiz desde la cubierta de La Perle