lunes, 19 de marzo de 2018

La Pepa

Portada de La Pepa en su edición original
La oportunidad y el ingenio del pueblo gaditano a la hora de llamar a las cosas por su nombre, bautizaron con el de La Pepa a la Constitución de 1812, nombre que hizo fortuna y con el que ha pasado a la historia, al ser promulgada el 19 de marzo de aquel año, festividad de San José, que es como, más de dos siglos después, se la sigue conociendo. Un nombre que denota familiaridad y cercanía, pues los gaditanos de entonces sintieron la primera Constitución española como algo propio y familiar, al haber nacido entre los muros de Cádiz, cosmopolita, abierta y liberal, mientras era asediada y bombardeada por los franceses, viviéndola como un acontecimiento presente en la vida diaria de la ciudad, en la calle, en las tertulias, en los cafés o en los hogares particulares, con la posibilidad, incluso, de poder asistir a los debates de las sesiones en el Oratorio de San Felipe Neri como espectadores, interviniendo de alguna manera, desde las tribunas, junto a los propios diputados y representantes políticos, con sus abucheos o aplausos, según fuera el caso,  a los distintos asuntos que allí se discutían, y en donde la prensa jugó un papel fundamental, informando cada día de lo que allí sucedía y participando también en el debate ideológico. La expresión ¡Viva la Pepa!, que se hizo célebre, quedó como una muestra entusiasta de adhesión popular a la recién nacida Constitución.
La Pepa fue el fruto del proceso constituyente, revolucionario, iniciado en la vecina Isla de León, actual San Fernando, el 24 de septiembre de 1810, con la convocatoria por la Regencia de unas Cortes Generales y Extraordinarias, en una España sumida en una guerra de Independencia contra el invasor francés y con el rey recluido en Francia, las cuales se trasladaron a Cádiz pocos meses después ante la llegada a la bahía gaditana del ejército enemigo, continuando aquí la labor legisladora que culminó con la proclamación de la Constitución.
Proclamación de la Constitución en el exterior del Oratorio de San Felipe
 Neri, representado en unos azulejos de la Plaza de España de Sevilla,
reproduciendo un lienzo del pintor gaditano Salvador Viniegra
Se trató de una Constitución profundamente liberal, pues fueron los diputados liberales los que consiguieron dominar las Cortes con su programa reformista, inspirado en el ideario revolucionario francés, aunque adaptándolo a la propia tradición política española, frente a los diputados absolutistas, partidarios del Antiguo Régimen y reacios a cualquier reforma política. Entre los diputados liberales que tuvieron mayor protagonismo en su elaboración destacan Agustín de Argüelles, autor de su preámbulo, Diego Muñoz Torrero y José Pérez de Castro.
Las reformas políticas, económicas, sociales y jurídicas que se gestaron marcaron un antes y un después en la historia de España: soberanía nacional, separación de poderes y una serie de derechos y libertades individuales (igualdad ante la ley, libertad personal, derecho a la propiedad, a la educación), además de otras medidas no menos importantes, como libertad de prensa, abolición del régimen señorial y de la Inquisición, aunque la religión católica siguió siendo la única tolerada, no admitiéndose la libertad de cultos.
Monumento a la Constitución de 1812, en la Plaza de España de Cádiz
La Pepa fue una Constitución extensa, con diez títulos y 384 artículos, destacando el título primero, donde se decía que la Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios, sin hacer distinción entre los nacidos en España y en las posesiones de Ultramar, y que la soberanía reside esencialmente en la Nación, y el artículo 8, en donde está obligado todo español, sin distinción alguna, a contribuir en proporción de sus haberes para los gastos del Estado. En el artículo 13 se afirmaba que el objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen, y en los siguientes se establecia la división de poderes entre el legislativo (las Cortes con el rey), el ejecutivo (el rey) y el judicial (los tribunales). El artículo 27 refería que las Cortes son la reunión de todos los Diputados que representan la Nación, especificando la elección de los diputados a través de un complejo sistema indirecto de juntas electorales de parroquia, de partido y de provincia, no pudiendo votar las mujeres. Otro artículo a destacar era sobre la educación, refiriendo que en todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar, y el catecismo de la religión católica, que comprenderá también una breve exposición de las obligaciones civiles.
Desgraciadamente, la Constitución gaditana tuvo una corta existencia, pues nada más regresar a España Fernando VII, en mayo de 1814, la anuló, mandando disolver las Cortes, restaurando el absolutismo y persiguiendo a los liberales. En 1820, con el Trienio Liberal, volvería a ser restablecida, así como en el período 1836-1837, en que sería sustituida finalmente por una nueva Constitución.
La Pepa fue modelo de las posteriores Constituciones de los Estados iberoamericanos que se crearon una vez independizados de España, elaboradas por los mismos diputados americanos que habían participado en las Cortes gaditanas como representantes de dichos territorios, y su influjo fue decisivo también en las de otros países europeos.

lunes, 26 de febrero de 2018

Carnaval Chiquito

Chirigota actuando en la escalinata de Correos
Ayer domingo se ponía punto y final, de manera oficiosa, al Carnaval de Cádiz, con el llamado Carnaval Chiquito o de los Jartibles, una prolongación durante un domingo más de la fiesta carnavalesca gaditana, tras el domingo de piñata que, oficialmente, la cierra. Una fiesta que, también oficiosamente, comenzó recién finalizada la Navidad, con los eventos gastronómicos de la pestiñada, ostionadaerizada, continuó con el concurso de agrupaciones del Teatro Falla y culminó con los diez días, propiamente, del Carnaval, entre el 8 y el 18 de febrero. 
El Carnaval Chiquito es un hecho exclusivamente gaditano que pone de manifiesto hasta qué punto se vive en esta tierra el Carnaval, como no sucede en ningún otro lugar, que se sigue celebrando un tercer domingo más, metidos de lleno en plena Cuaresma, como una última oportunidad de seguir escuchando chirigotas, comparsas, coros (sin las bateas), cuartetos y romanceros antes del Carnaval del año siguiente.
Agrupación cantando sus coplas en la Plaza del Palillero
Es una forma más local de seguir disfrutando de los tipos carnavalescos y las coplas, sin las grandes concentraciones de público de los fines de semanas anteriores, que tiene como lugares neurálgicos el Mercado Central, la Plaza de las Flores y alrededores, el Palillero y la Plaza de la Catedral. No obstante, durante los últimos años está aumentando el número de visitantes de fuera de la capital, atraídos por el interés que, sin duda, tiene; incluso, cada vez es mayor la participación de agrupaciones de otros puntos de la provincia y de Andalucía, lo que da idea de la fama que está adquiriendo este pequeño Carnaval fuera de Cádiz. También es una oportunidad más de negocio para los hosteleros y comerciantes gaditanos. El Carnaval Chiquito es, pues, otra singularidad de la cultura y del carácter del pueblo gaditanos.
 
Romancero gaditano
 

sábado, 2 de diciembre de 2017

La Casa de la Moneda de Cádiz

Moneda de plata de 8 reales, acuñada en Cádiz en 1810,
durante el asedio francés. En el reverso puede observarse la
letra C coronada alusiva a la capital gaditana
A principios del siglo XIX, durante la Guerra de Independencia (1808-1814), Cádiz se había convertido en la capital política de la España ocupada por las tropas napoleónicas, al ser la única ciudad española, junto con su vecina San Fernando, libre de dicha ocupación. Convertida en refugio de muchos españoles que huían de los invasores franceses, también lo fue del propio gobierno de la nación, la Junta Central Suprema Gubernativa, convertida más tarde en Consejo de Regencia, ante la ausencia del rey Fernando VII, la cual, trasladada en un principio a Sevilla, ante el avance francés hacia el sur, se estableció en la Isla de León, para hacerlo, finalmente, en Cádiz. Aquí ya tenían lugar las sesiones de las Cortes, a donde se habían trasladado desde la localidad isleña pocos meses después de constituirse en septiembre de 1810, ante la llegada a la Bahía gaditana del ejército invasor, promulgando el 19 de marzo de1812 la primera Constitución española, conocida como La Pepa. Con el poder ejecutivo también se habían trasladado las distintas instituciones gubernamentales y administrativas, entre ellas una especialmente importante, la encargada de fabricar moneda.
Onza de oro de 8 escudos del año 1811, otra de las piezas
fabricadas en Cádiz. Ambas monedas con la efigie de
Fernando VII
La Casa de la Moneda de Cádiz, que se había montado con la maquinaria procedente de la de Sevilla, se instaló en unas dependencias ubicadas en lo que hoy es la Facultad de Ciencias del Trabajo, junto al edificio Valcárcel, cuya entrada estaba por la calle de la Rosa. Según el escritor gaditano Ramón Solís, en su obra El Cádiz de las Cortes, se empezó a acuñar moneda el 24 de septiembre de 1810, justo el día en que se inauguraban las Cortes Generales y Extraordinarias en San Fernando. Durante los años que estuvieron en vigor estas instalaciones, entre 1810 y 1815, se acuñó una gran cantidad de reales de plata y piezas de oro, con la efigie de Fernando VII, teniendo todas ellas, como curiosidad, labradas en el reverso una letra C coronada, alusiva a la ciudad de acuñación.
No era la primera vez que se acuñaba moneda en Cádiz. Ya en época púnica y romana habían existido cecas, donde se acuñaban monedas de plata y de bronce, siendo características las labradas con la efigie de Hércules y con las figuras de atunes y delfines, las cuales están reproducidas en la fachada del Ayuntamiento de la ciudad.

viernes, 11 de agosto de 2017

Trofeo de trofeos

Trofeo Carranza
Entre hoy viernes y mañana sábado, 10 y 11 de agosto, va a tener lugar la celebración de la LXIII edición del Trofeo Carranza, considerado el trofeo de trofeos, uno de los más prestigiosos de España, con la participación del Cádiz CF, Las Palmas, Villarreal y Málaga. Es, sin duda, el principal acontecimiento deportivo del verano gaditano, aunque ciertamente tuvo épocas mejores, como cuando era el evento más importante del fútbol español del verano, previo al inicio de la liga. Entonces, participaban grandes equipos de la talla del Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid o Sevilla, y extranjeros como los equipos brasileños Palmeiras y Vasco de Gama, portugueses o italianos, entre otros.
El primer Trofeo Carranza tuvo lugar en el año 1955, con el enfrentamiento entre el Sevilla y el Atlético de Portugal, recién inaugurado el estadio Ramón de Carranza, como una iniciativa del club de obtener beneficios, a la que se sumó el Ayuntamiento, dirigido por el alcalde José León de Carranza, hijo del anterior alcalde que dio nombre tanto al estadio como al propio trofeo, como como un modo de animar la ciudad durante el verano y de darle renombre. El Cádiz empezaría a jugar el trofeo a partir de 1977, año del primer ascenso del equipo amarillo a la Primera División de la liga española, siendo uno de los equipos que más trofeos ha conseguido, con ocho copas. Como curiosidad, decir que la tanda de penaltis como solución para desempatar un partido y que no tuviera que repetirse se inventó en el trofeo gaditano en la edición de 1962.
La novedad este año es la no celebración de las tradicionales barbacoas en la playa, que se venían celebrando desde los años ochenta como complemento festivo del torneo futbolístico, que reunía en la playa a miles de personas, y que ha hecho figurar a la ciudad de Cádiz en el libro Guinness de records.

martes, 25 de julio de 2017

Playas de Cádiz

Playa Victoria durante la bajamar.
Uno de los principales atractivos de Cádiz son, sin lugar a dudas, sus playas, convertidas durante el verano en uno de sus recursos turísticos indiscutibles, además de medio de vida de numerosas personas gracias a los bares, restaurantes y chiringuitos instalados en ella y a lo largo del paseo marítimo. Son playas de blanca y fina arena, de gran belleza y calidad, rasgos que comparte con el resto del litoral provincial, atestiguada por la concesión cada año de la bandera azul. Son unos diez kilómetros de playa que se extienden desde La Caleta, en el casco antiguo, hasta Cortadura, a la altura de Torregorda, en el tómbolo arenoso que une Cádiz con San Fernando, aunque la playa continúa en estado virgen más allá, hasta la desembocadura del Río Arillo, bajo zona militar. Entre ambas, se encuentran las playas de Santa María del Mar y de la Victoria, siendo ésta la más visitada y la que cuenta con mayores servicios. En el pasado, hubo también playas en el frente que da al interior de la Bahía, desaparecidas tras los rellenos que se realizaron durante el siglo XX para ganar terreno al mar.
Playa de la Caleta, en el casco antiguo de Cádiz
Uno de los fenómenos meteorológicos que caracterizan las playas gaditanas, tanto de la capital como del resto de la provincia, es el levante, viento de fuertes rachas, ideal para los surfistas, pero no tanto para el resto de bañistas por las incomodidades que provoca, al levantar verdaderas olas de arena que todo lo llena, lo que provoca que muchas personas dejen de acudir a la playa en días de levante. Este viento tiene la contrapartida del poniente, fresco y húmedo, al proceder del mar, lo mismo que el viento sur, también fresco y húmedo, pero más suave, vientos éstos últimos que suavizan los días de intenso calor.
Playa de Santa María del Mar
La mejor hora para disfrutar de la belleza de estas playas es al atardecer, cuando el sol, a punto de ocultarse, llena de color el horizonte, mientras que la brisa marina refresca el calor de la tarde, momento que gaditanos y turistas aprovechan para pasear a lo largo del borde marítimo y disfrutar de ese paisaje único, completado con la silueta del faro y castillo de San Sebastián, del Campo del Sur y de la Catedral.
Desgraciadamente, la playa sufre los dañinos efectos de los fuertes temporales que, sobre todo, en otoño e invierno combaten esta costa, provocando la pérdida continua de arena, un fenómeno que se repite en otras costas españolas, y que los continuos aportes de arena no consiguen frenar.
Por otra parte, la playa gaditana ha sido y es escenario de importantes eventos deportivos y culturales, como torneos de diversos deportes, para los que se instalan gradas desmontables, o un festival aéreo que tuvo varias ediciones, así como conciertos de música. En el siglo pasado también se celebraron carreras de caballos y de motos. Pero lo que han dado fama a las playas gaditanas han sido las barbacoas del Trofeo Carranza, en la que cada agosto participan miles de personas, como complemento del acontecimiento deportivo, que ha dado lugar a que figure en el libro Guinness de records, aunque en los últimos años se ha restringido su número por razones medioambientales. Un cine de verano desmontable que se instala en la playa Victoria los fines de semana completa los actos lúdicos.
Duna sobre el fuerte de Cortadura. Las dunas, paralelas a la
autovía de Cádiz a San Fernando, son propias de esta playa.
Es de destacar el papel de la playa en el Carnaval gaditano, especialmente la de La Caleta, motivo siempre de inspiración en las letras de las agrupaciones carnavalescas, destacando aquel tanguillo tan famoso de Los Duros Antiguos, compuesto por el Tío de la Tiza, donde se canta el hallazgo en el año 1904 de unas monedas de plata del siglo XVIII, enterradas en la arena de la playa Victoria, procedentes de un antiguo naufragio, que movilizó al pueblo de Cádiz en la búsqueda del tesoro. Un hecho curioso y simpático propio de esta tierra.
Como curiosidad, decir que hasta hace unos años podían verse restos desperdigados del acueducto romano en la playa de Cortadura, desgastados por el oleaje y las mareas, un tramo del cual se encuentra expuesto en la Plaza de Asdrúbal de la capital gaditana. Igualmente, aún son visibles algunos restos de la calzada romana que transcurría por esta misma playa, ocultos parcialmente por la arena.

Bandera azul

Anochecer sobre Cádiz