viernes, 30 de enero de 2026

El año de Falla

En este 2026 se conmemora un doble y especial aniversario: el 150 aniversario del nacimiento, en Cádiz, del más universal de los compositores españoles, Manuel de Falla y Matheu, y, al mismo tiempo, el 80 de su fallecimiento, ocurrido en Argentina, donde se hallaba exiliado. Nacido en la gaditana Plaza de Mina el 23 de noviembre de 1876 en el seno de una próspera familia de comerciantes, recibió una formación musical desde muy niño, frecuentando los círculos culturales de la ciudad, como la casa del pintor y mecenas local Salvador Viniegra, a quien dedica una de sus primeras composiciones para piano y violonchelo. Tiempo después, se trasladaría a Madrid para continuar con su formación, aunque sin perder el contacto con su tierra natal. En la capital madrileña, se interesaría por la tradición musical española, como la zarzuela y el cante jondo. En París, su siguiente escala, conocería a músicos de la talla de Claude Debussy, Maurice Ravel e Igor Stravinsky, que ejercerían una gran influencia en su música, así como a los españoles Isaac Albéniz y Enrique Granados. De vuelta a España, en 1920 establecería su residencia en Granada, donde entablaría amistad con Federico García Lorca, junto con otros artistas. Nombrado académico de la Real Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes de Cádiz y de la de Bellas Artes de Granada, sería declarado hijo predilecto de Cádiz e hijo adoptivo de Guadix. A finales de 1930, realizó un viaje a la capital gaditana, visitando el islote de Sancti-Petri, lugar donde estaría ubicado el Templo fenicio de Hércules, lugar que le serviría de inspiración para la composición de su obra póstuma, La Atlántida

Casa natal de Manuel de Falla

Tras la proclamación de la Segunda República en abril de 1931, de la que se mostró partidario, criticó la quema de iglesias que llevaron a cabo las fuerzas revolucionarias, afectándole, especialmente, la quema de iglesias en Cádiz, como él mismo llegó a afirmar. Finalizada la Guerra Civil, y ante el ambiente bélico en Europa, decide irse a vivir a Argentina en octubre de 1939, pese a los intentos del gobierno de Franco para que se quedara en España. Finalmente, la noche del 13 de noviembre de 1946 fallecía Manuel de Falla en Alta Gracia, en la provincia argentina de Córdoba. Sus restos mortales fueron traídos a Cádiz, su ciudad natal, siendo recibidos, además de por las distintas autoridades civiles y eclesiásticas, por José María Pemán, enterrándose en la cripta de la catedral gaditana.

Falla compondría para distintos géneros musicales: voz y piano, música de cámara, ballet, opera y zarzuela. La impronta de Cádiz, ciudad abierta al mar y cosmopolita, se deja sentir en su obra, marcada por esa mezcla de raíces populares y sensibilidad europea, combinando la esencia del folklore andaluz con lo modernista. Obras como El amor brujo, El sombrero de tres picos, Fantasía Bética, Noche en los jardines de España, La vida breve o El retablo de Maese Pedro, son referentes esenciales del repertorio musical español y mundial. La Atlántida, que no llegó a terminar por sobrevenirle la muerte, simboliza la búsqueda de una síntesis espiritual entre culturas, obra que acabaría su discípulo Ernesto Halffter.

La figura del compositor gaditano está presente en la ciudad que le vio nacer. Así, el Gran Teatro Falla, el Festival de Música Española de Cádiz Manuel de Falla y el Conservatorio Profesional de Música, que también lleva su nombre, recuerdan su figura.

Tumba de Manuel de Falla, en la cripta de la Catedral de Cádiz

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