martes, 8 de julio de 2014

La primera derrota de Napoleón

Vista de la Bahía de Cádiz hacia 1813. La batalla tuvo lugar en el interior
de la Bahía, cerca de La Carraca
Entre los días 9 y 14 de junio de 1808 tuvo lugar en aguas de la bahía de Cádiz la primera derrota de las fuerzas napoleónicas en la guerra de Independencia española, un episodio histórico poco conocido y que no suele figurar en los libros de historia, ocupando este lugar la batalla de Bailén, sucedida un mes más tarde, en donde el general Castaños derrotó al general francés Dupont, siendo conducido, por cierto, con el resto de su ejército a la capital gaditana y recluido en el castillo de San Sebastián.
En la batalla de la Poza de Santa Isabel, que es como se conoce este hecho de armas, por el lugar donde se hallaba fondeada la escuadra francesa, frente a La Carraca, se enfrentaron los antiguos aliados franceses y españoles, al mando, respectivamente, de los almirantes Rosilly y Juan Ruiz de Apodaca, como consecuencia de la invasión napoleónica de España, que obligaba a las autoridades gaditanas a exigirle la rendición o, en caso contrario, a declararle la guerra. La escuadra se hallaba en dicho lugar desde la derrota franco-española de Trafalgar ante los ingleses, en octubre de 1805. El objetivo del general Dupont era, precisamente, llegar a Cádiz para socorrer a los navíos franceses.
Ante la tardanza en proceder a dicha declaración a unas fuerzas navales enemigas instaladas en el mismo corazón de la bahía, el pueblo gaditano se rebeló, apresando y asesinando al gobernador de Cádiz, el general Solano, al que tildaban de afrancesado y responsabilizaban de retrasar el ataque. El nuevo gobernador, general Morla, dio la orden de ataque, ante la negativa del almirante Rosily de rendirse. Debido a dificultades de maniobrabilidad de los navíos españoles en un espacio tan limitado como es la bahía gaditana, se optó por el ataque con fuerzas sutiles, compuesta de botes y lanchas cañoneras, las cuales, por su mayor maniobrabilidad y rapidez al usar remos, podían causar mayor daño en los navíos franceses. Al mismo tiempo, se reforzaron las baterías de la Cantera y del Arsenal de la Carraca, en San Fernando, del Trocadero, en Puerto Real, y del castillo de Puntales, en Cádiz, para apoyar con fuego terrestre a las fuerzas navales españolas. La flota inglesa, por su parte, aliada ahora de España, bloqueaba la salida de la bahía.
Se puede ver la Poza de Santa Isabel en el centro de la
fotografía, de forma circular. En este lugar estaba fondeada
la escuadra francesa y se produjo la batalla. Al fondo Cádiz
El almirante francés, que esperaba la llegada de refuerzos por tierra, tuvo que rendirse finalmente, ante la imposibilidad de mantener su situación por más tiempo. Las bajas no fueron numerosas, ascendiendo a una veintena de muertos y unos cien heridos entre ambos bandos, pero sí fue elevado el número de prisioneros franceses capturados, alrededor de 3.700. La Armada española se apropió de los buques franceses, cuyos nombres eran: Neptuno, Heros, Plutón, Algeciras y Argonauta, resarciéndose de alguna manera de las graves pérdidas sufridas en la batalla de Trafalgar, provocada por la incompetencia del mando francés.

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